Despues de la decimoctava abdominal para saltar de la cama cuando escuchaba el suspiro de mi bebé me pregunté si debería hacer reposo. Todavía estaba en el sanatorio con la herida vendada, mi marido dormía igual que el bebé y la cama gigante que subía y bajaba a control remoto nunca repondía a tiempo.
Había pasado por un día inflada como un globo aerostático a punto de reventar ,llorando y pidiendo a las enfermeras que me maten y escuchándolas decir "no hay que hablar después de una cesárea por que el intestino está paralizado...se llena de gases y uno no los puede expulsar...y si...es muy doloroso , ¿nadie te avisó?". Mi médico me había avisado pero en internet, muchas foristas decían que ellas habían hablado y hasta tomado mate durante la cesárea y que la habían pasado bárbaro y que eso eran mitos urbanos.
Luego de tratar de caminar , con las piernas hinchadas como dos troncos de árbol y las ojeras por el piso,mi intestino comenzó a despertar de a poco, y ahora ,unas horas después, todo era un lejano recuerdo y parecía una gimnasta rusa con alucinaciones.
Mientras todos en el sanatorio dormían plácidamente, yo miraba a mi bebé creyendo fervientemente que su respiración dependía de mi mirada. Mi marido se despertaba cada dos horas con los ojos inyectados en sangre para decirme ,una vez más, que me relajara, y antes de pronunciar la última letra ya dormía nuevamente. Cuando lograba dormirme entraba alguna enfermera con un set de pastillas y yo tenía que explicar una vez más que no tragaba pastillas y que me tuvieran paciencia mientras las masticaba.
"No hables" balbuceaba mi marido desde el sillón ya sin importarle que se vieran sus calzones y la sábana estuviera en el piso. Por suerte le tocaba a él cambiar al bebé...
Había pasado por un día inflada como un globo aerostático a punto de reventar ,llorando y pidiendo a las enfermeras que me maten y escuchándolas decir "no hay que hablar después de una cesárea por que el intestino está paralizado...se llena de gases y uno no los puede expulsar...y si...es muy doloroso , ¿nadie te avisó?". Mi médico me había avisado pero en internet, muchas foristas decían que ellas habían hablado y hasta tomado mate durante la cesárea y que la habían pasado bárbaro y que eso eran mitos urbanos.
Luego de tratar de caminar , con las piernas hinchadas como dos troncos de árbol y las ojeras por el piso,mi intestino comenzó a despertar de a poco, y ahora ,unas horas después, todo era un lejano recuerdo y parecía una gimnasta rusa con alucinaciones.
Mientras todos en el sanatorio dormían plácidamente, yo miraba a mi bebé creyendo fervientemente que su respiración dependía de mi mirada. Mi marido se despertaba cada dos horas con los ojos inyectados en sangre para decirme ,una vez más, que me relajara, y antes de pronunciar la última letra ya dormía nuevamente. Cuando lograba dormirme entraba alguna enfermera con un set de pastillas y yo tenía que explicar una vez más que no tragaba pastillas y que me tuvieran paciencia mientras las masticaba.
"No hables" balbuceaba mi marido desde el sillón ya sin importarle que se vieran sus calzones y la sábana estuviera en el piso. Por suerte le tocaba a él cambiar al bebé...
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